Preparando el EscenarioBaby Jesus
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LA ESTRELLA DE BELÉN FASCINA. Durante miles de años tanto creyentes como mofadores y curiosos se han preguntado el significado de la narrativa Bíblica de la Estrella. La Biblia relata en detalle extraños e incluso incomprensibles eventos astronómicos que ocurrieron en los cielos durante el nacimiento de Cristo. Muchos de los que dudan descartan fácilmente el relato de la estrella y lo consideran un mito. Muchos creyentes aceptan estos misteriosos eventos con su fé. Sin embargo, ¿qué ocurriría si se pudieran combinar los conocimientos históricos de hoy en día, los hechos astronómicos y una mente dispuesta a razonar? Juzgue usted por sí mismo...

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¿Por qué hasta ahora tenemos disponible esta información?
Las estrellas y la Biblia
Nueve características necesarias para identificar la Estrella de Cristo
¿Qué tipo de estrella era la Estrella?

¿Por qué hasta ahora tenemos disponible esta información?   (inicio de página)

Si el fenómeno de la estrella es un evento histórico, ¿por qué es que hasta ahora tenemos información al respecto? ¿Por qué no se ha propagado como un conocimiento común? Tome unos cuantos minutos para considerar estas preguntas, y así su experiencia y entendimiento de los hechos que se presentarán en este sitio tendrán mucho más sentido. Iniciaremos nuestra presentación de los hechos repasando tres de los factores más importantes que nos guían al redescubrimiento moderno de la Estrella: el descubrimiento del astrónomo Johannes Kepler, quien descifró matemáticamente el secreto del movimiento del sistema solar; las correcciones recientemente hechas a los relatos históricos existentes respecto a hechos que ocurrieron durante del primer siglo, y la propagación de las computadoras.

Johannes KeplerLos descubrimientos de Kepler. Johannes Kepler (1571-1630) fué uno de los grandes genios matemáticos en la historia de la humanidad (1). Arthur Kostler, autor del libro titulado The Sleepwalkers, declara que “Kepler y Galiléo fueron los dos gigantes en los cuales Newton se apoyó.” Alemán de nacimiento, Kepler inició su carrera profesional en Graz, Austria, enseñando matemáticas. Sus opiniones respecto al duelo Católico / Protestante, el cual estaba en voga, causaron su desvanecimiento de la ciudad de Graz después de pocos años. Sin embargo, esto sirvió para su bien.

Tycho BraheLa razón de esto fue que, aproximadamente al mismo tiempo que rechazaban,a este joven de 28 años de edad, de clase media, también atraía la atención de un tal Tycho Brahe (1546-1601). Aparte de sus avanzadas habilidades en el campo de las matemáticas, los dos hombres tenían muy poco en común. Brahe era un noble danés, prominente, excéntrico, aristócrata, abrumador y parrandero que servía en la corte de Praga como matemático imperial. Era conocido como el “Príncipe de los astrónomos” dada la exactitud sin precedente de su vasta colección de observaciones astronómicas. Así también era un hombre violento. Cuando Brahe perdió su nariz en un duelo que ocurrió durante sus años universitarios, sobrepasó las convenciones modernas de perforación de nariz. Mandó a reemplazar su nariz con una moldeada en oro y plata y la uso por el resto de su vida.

Brahe invitó al expulsado Kepler a Praga para que colaborara en el estudio del sistema solar, el cual durante esos tiempos era muy poco entendido. Muchos todavía consideraban que los planetas eran estrellas errantes. Ambos hombres eran brillantes y contaban con amplia astucia para descifrar el misterio del movimiento planetario, pero sus temperamentos eran tan diferentes que se mezclaban como perros y gatos. La relación profesional se decoraba con ataques verbales y abandonos. El conflicto de personalidades se intensificó con la intención por parte de Brahe en mantener el título de astrónomo principal — no le permitía a Kepler acceso completo a su biblioteca de observaciones. Por el contrario, sólo le suministraba la suficiente información para mantener un control personal. Sin embargo, cuando Brahe murió inesperadamente a causa de una infección urinaria en 1601, Kepler fue ascendido al puesto de su jefe. Kepler se convirtió en el matemático imperial y obtuvo acceso total a la biblioteca de Brahe. Este acontecimiento cambió el curso de la historia.

Kepler se propuso comprobar que los planetas viajan en una órbita circular perfecta. Esto presentaba una clase de belleza matemática que lo atraía. Pero esto no importaba pues aún cuanto lo intentaba, no podía forzar a que sus cálculos matemáticos de órbitas circulares se alinearan con lo que observaba en los cielos cada noche. Así también, los meticulosos archivos de Brahe mostraron inconsistencias con la teoría de órbitas circulares. En un momento de inspiración, Kepler determinó que quizás la trayectoria que los planetas seguían era en forma elíptica y finalmente descubrió la fórmula matemática perfecta. En 1609, Kepler publicó la Primera y Segunda ley del Movimiento Planetario. Diez años más tarde publicó la Tercera ley (2). Estas leyes todavía las utilizan los astrónomos, la NASA (Agencia Nacional de Aeronáutica y Espacio) , la Agencia Espacial Europea y todas aquellas personas que estudian las estrellas hoy en día. Estas leyes no han cambiado.

Armado con estas nuevas herramientas matemáticas, Kepler contaba con la clave para descifrar los fenómenos en los cielos y el tiempo. Era un hombre capaz de realizar investigaciones que nadie había considerado hacer en el pasado. Con suficientes plumas, tinta y tiempo, tenía la capacidad de calcular mapas celestiales mostrando la posición exacta de todas las estrellas y planetas en el cielo nocturno. No sólo las observaciones de esa noche, sino que también las de cualquier día en la historia, desde cualquier lugar en la faz de la tierra. Puesto que era un hombre religioso, Kepler pronto se propuso utilizar sus cálculos matemáticos para descifrar el misterio de la Estrella de Belén. Es casi trágico que a pesar de su esfuerzo en la búsqueda de la Estrella y su trabajo publicado respecto al tema, no haya determinado la serie de fenómenos que se discuten en este sitio (3). De estar vivo hoy, estaría maravillado de ver lo que usted va a observar. Pero Kepler estaba basando sus cálculos en un entendimiento erróneo de los acontecimientos históricos del primer siglo, y esto fué lo que lo arrojó fuera de órbita.

Así es que la primera pieza del rompecabezas de la Estrella es que, gracias a Kepler, tenemos ahora la habilidad de localizar objetos celestiales con gran precisión en cualquier momento de la historia y desde cualquier punto de observación. Por ejemplo, podemos calcular lo que desplegaban los cielos sobre la ciudad de Jerusalén hace 2000 años. Pero esto trae la pregunta de las fechas. ¿Durante cuáles años debemos de estar observando los cielos?

Determinación de la fecha del nacimiento de Cristo. La gran mayoría de los cronógrafos antiguos sostenian a la idea de que el nacimiento de Cristo aconteció entre los años 3 ó 2 AC. (4). Ninguno apoyaba la idea de que el nacimiento ocurriera antes del año 4 A.C. Como veremos en unos momentos, los antiguos estaban en lo cierto. Sin embargo, durante los días de Kepler esas fechas habían sido descartadas. Kepler y sus contemporáneos concluyeron (como lo han hecho muchos historiadores modernos (5)) que Cristo nació antes del año 4 AC. Las razones de esta errónea conclusión son complejas y fascinantes, sin embargo un factor mucho más grande es la interpretación de los textos escritos por el antiguo historiador, Flavio Josefo (37 DC.-95 DC.) (6).

La vida de Josefo fue una con muchos altibajos la cual merece un breve desvío. (No se preocupe, estamos acercándonos poco a poco al asunto.) Josefo nació sólo unos años después de la ejecución de Cristo. Miembro de la secta Farisea Judía, empezó a destacar en la prominencia política de Judea durante su juventud. En el año 66 DC los romanos, quienes ocupaban Judea en aquel entonces, se volcaron a una guerra por lo que veían como arrogancia y traición por parte de los judíos. Josefo ordenó a las fuerzas judías a defenderse contra el enemigo, la cual creció como una gran ola. Las tropas, caballerías y máquinas de invasión romanas se volcaron sobre la región en cantidades opresivas, algo comparable con la Guerra de la Tormenta del Desierto de nuestros tiempos.

La resistencia a tan gran enemigo resultó inútil. Josefo y una unidad de guerra de 40 hombres fueron acorralados por las fuerzas Romanas y esto causó que dieran la retirada a una cueva donde hicieron un pacto suicida para evitar su captura (7). Treinta y ocho hombres murieron en esa cueva, pero Josefo y uno más se arrepintieron y consecuentemente cayeron prisioneros. Vespasiano Esto fue algo inesperado, pero sucedió otra cosa aún más difícil de explicar: Josefo terminó ganándose la confianza de Vespasiano (9 DC.-79 DC.), quien era en ese entonces el comandante de la expedición romana a Judea. Josefo fue enlistado en la guerra en contra de sus propios compatriotas, y finalmente sirvió como intérprete del hijo de Vespasiano, Tito (39 DC. - 81 DC.). Tito tenía órdenes de conquistar Jerusalén y de destruir el templo judío. Tito ejecutó esta orden en el año 70 DC., en aparente cumplimiento a la visión de hacía 500 años redactada por el profeta judío Daniel (8).

Una vez terminada la guerra, Josefo no podía continuar viviendo en Judea. Sus compatriotas lo hubieran asesinado al instante. Así fue que se trasladó a Roma. Fue ahí que, aparentemente, determinó recobrar la aceptación de sus compatriotas judíos. Quizás, con esta meta en mente, escribió extensos documentos relatando eventos respecto a la nación judía y su pasado. Estos relatos proporcionan claves y pistas de suma importancia en nuestra búsqueda de la Estrella. En una de sus obras, titulada Antigüedades Judías, Josefo menciona a Jesús, Juan el Bautista y a otros personajes del Nuevo Testamento, incluyendo al asesino Rey Herodes del Evangelio de Mateo, capítulo 2.

La Biblia relata que Herodes se enteró del nacimiento del Mesías mediante los astrónomos quienes habían visto la Estrella de Belén. Herodes entonces intentó asesinar al niño. Este relato supone que Herodes estaba vivo durante el tiempo de su nacimiento. Recuerde que este asunto le interesaba a Kepler puesto que los historiadores de sus tiempos aparentemente deducían en base a los relatos de Josefo que Herodes había fallecido en el año 4 AC (9). Por necesidad, Kepler supuso que Cristo había nacido antes de esa fecha, quizás en el año 5 A.C. o antes. Consecuentemente, Kepler preparó mapas celestiales de aquellos años en búsqueda de la Estrella. Aún con el poder de sus nuevas leyes de movimiento planetario, Kepler no logró encontrar el fenómeno que nosotros examinaremos más adelante. Kepler dirigió su búsqueda hacia los años equivocados.

Sin embargo, los historiadores modernos han logrado aclarar ciertos detalles que nos han ayudado a entender más a fondo los manuscritos de Josefo. Recientemente, se han realizado estudios de los manuscritos de Josefo por autoridades del Museo Británico de Londres, y en colecciones estadounidenses y europeas. Los resultados de estos estudios han revelado una sorpresa que nos permite enfocar nuestros telescopios matemáticos con mucho más precisión de lo que Kepler pudo hacerlo (10). Resulta que se cometió un error a la hora de reproducir copias del manuscrito. Dicho error, a su vez, ha sido la causa principal de tanta confusión respecto a la fecha de la muerte de Herodes. Un escribano cometió el error en 1544 durante el proceso de copiar el manuscrito. Todos y cada uno de los manuscritos preparados antes de ese año apoyan la conclusión de que la muerte de Herodes ocurrió en el año 1 AC. Los especialistas más prestigiados confirman esta fecha (11). Armados con esta información, y con el conocimiento de que Herodes falleció poco después del nacimiento de Cristo, nuestra investigación se vuelve a los cielos durante los años 3 y 2 AC.

De esta manera contamos con el segundo factor que nos permite hoy “encontrar” la Estrella. Es recientemente que sabemos en cuales años examinar los cielos.

Las computadoras. Otro factor que permite que usted esté descubriendo la Estrella hoy en día en vez de hace mucho tiempo: las computadoras. Cuando Kepler realizó sus cálculos para preparar un mapa celestial, era un trabajo laborioso que necesitaba una gran cantidad de plumas y tinta. Posteriormente, cuando completaba los cálculos, Kepler sólo contaba con un mapa celestial para un momento único. Si elegía el día equivocado para buscar la Estrella, entonces terminaba con las manos vacías. Lo que resultaba en más plumas y tinta. Sin embargo, las leyes de movimiento planetario son como juguetes para la computadora. Las ecuaciones se resuelven casi en forma instantánea con el uso de paquetes de programación astronómicos los cuales están disponibles al público por aproximadamente $30.00 (U.S.) (12).

Con los programas que incorporan las ecuaciones de Kepler, podemos crear un modelo del universo por computadora. En unos cuantos minutos podemos producir miles de mapas celestiales cuya preparación era muy laboriosa antes de la invención de computadoras. Hoy en día nos es posible preparar una imagen animada del universo en el tiempo real a cualquier velocidad que deseemos. Podemos hacer que meses pasen en unos cuantos momentos o podemos regresar el reloj. En conclusión, nos es posible observar el cielo nocturno en la posición exacta en que se desplegaba sobre la ciudad de Jerusalén hace 2000 años.

Y cuando realizamos esta observación examinando los años correctos, descubrimos cosas extraordinarias.


Las Estrellas y la Biblia    (inicio de página)

Aún cuando usted no acepte las tradiciones del Cristianismo o el Judaísmo, es posible que se sienta un poco incómodo buscando señales en las estrellas. Mucha gente concluye que la astrología no tiene fundamentos — o que si los tiene, es algo en lo que no quieren tener parte. Entonces surge la pregunta ¿Estamos tratando con la astrología?

Esta es una pregunta razonable con una sola respuesta. NO. Esto no es lo que estamos estudiando. La astrología apoya la idea de que las estrellas infringen influencia en el hombre. La astrología es:

“[el] Arte de predecir el porvenir por la observación de los astros.” (13)

En contraste, la Biblia se refiere a los objetos celestiales como objetos que despliegan mensajes del Todopoderoso. Sin embargo, prohíbe la alabanza a lo que observamos en los cielos o hasta darles mucha importancia. Por ejemplo, leémos en el Libro de Job, capítulo 31:

26 ¿He admirado acaso el esplendor del sol o el avance esplendoroso de la luna, 27 como para rendirles culto en lo secreto y enviarles un beso con la mano? 28 ¡También este pecado tendría que ser juzgado, pues habría yo traicionado al Dios de las alturas!

El Antiguo Testamento aun decreta la pena de muerte para los que adoren objetos celestiales (14).

Aún así, la Biblia hace una cantidad sorprendente de referencias a los símbolos en los cielos. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamentos suponen que lo que ocurre allá en el cielo es de importancia. Si tenemos algún interés en seguir los consejos de la Biblia, es necesario que mantengamos una distinción en mente: la astrología supone que las estrellas son la causa de los eventos terrestres, mientras que la Biblia supone que son simplemente mensajes de eventos en la tierra. También sería útil pensar en esto como un termómetro de distinción. Un termómetro nos puede decir si la temperatura es fría o caliente, pero no nos hace sentir frío o calor. Existe una gran diferencia entre un símbolo y un agente activo. Esta es la diferencia entre la “astrología” y lo que la Biblia declara.

Los expertos consideran que el Libro de Job es el texto Bíblico más antiguo, quizás vio sus orígenes mucho antes de los tiempos de Abraham y el establecimiento de la nación Judía. Es interesante, entonces, descubrir que este antiguo texto se refiere a las estrellas y constelaciones con respeto. Declara que Dios las colocó en su lugar y se refiere a las mismas constelaciones que conocemos hoy en día. Aún considerando la literatura antigua no relacionada con la Biblia, parece ser que las configuraciones de las constelaciones y lo que ellas representan, son mucho mas antiguas que cualquier texto sobreviviente en cualquier idioma (15).

En el Libro de Job, capítulo 9, Job reconoce que Dios creó las estrellas y las constelaciones:

9 Él creó la Osa y el Orión, las Pléyades y las constelaciones del sur.

Y en Job, capítulo 38, Dios reitera lo mismo. Él, no el hombre, es soberano sobre la creación, en particular, sobre las constelaciones:

31 “¿Acaso puedes atar los lazos de las Pléyades, o desatar las cuerdas que sujetan al Orión? 32 ¿Puedes hacer que las constelaciones salgan a tiempo? ¿Puedes guiar a la Osa Mayor y a la Menor?

Muchos otros escritores de la Biblia en muchos pasajes declaran que Dios ordenó las estrellas. Por ejemplo, el Libro de Isaías declara en el capítulo 40:

26 Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quíen ha creado todo esto? El que ordena la multitud de estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fureza, que no falta ninguna de ellas!

Varios pasajes impresionantes en este asunto fueron escritos por David, hijo de Isaí. David es una de las figuras más destacadas de la Biblia. Un guerrero feroz, un rey reverenciado quien era a su vez profundamente reverente. Sumamente inteligente y maravillosamente poético, redactó gran parte del Libro de Salmos y unos de los pasajes más hermosos de las Escrituras. Entre éstos está el Salmo 19, donde David engrandece la obra de Dios con respecto a las estrellas. Pero no sólo engrandece la obra de Dios, sino que también nos dice que las estrellas poseen un mensaje. Observe los verbos que utiliza (el énfasis es personal):

1 ...Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. 2 Un día comparte al otro la noticia, una noche a la otra se lo hace saber. 3 Sin palabras, sin lenguaje, sin una voz perceptible, 4 por toda la tierra resuena su eco, ¡Sus palabras llegan hasta los confines del mundo!

David escogió verbo tras verbo para indicar que las estrellas comunican. ¿Pero es solamente poesía? ¿No está David escribiendo solamente con el simbolismo elegante de un poeta?

El apóstol Pablo no lo considera así.

En el Libro de Romanos, capítulo 10, el apóstol Pablo considera el asunto: ¿Habían escuchado los Judíos del tiempo de Cristo que el Mesía había llegado? Pablo responde a la pregunta declarando que por supuesto lo habían escuchado. Entonces cita a David para establece su posición!

17 Así que la fé viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo. 18 Pero pregunto: ¿Acaso no oyeron? ¡Claro que sí! “Por toda la tierra se difundió su voz, ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo!”

Note la estructura del argumento de Pablo. Pablo esta tomando la posición de que algo ocurrió en los cielos lo cual indicó a los Judíos de esos días que el Mesías había llegado. Como veremos más adelante, el apóstol Pablo usa el mismo argumento con fuerza en otra parte. Por supuesto, este argumento no tiene ninguna validez práctica a menos que algún fenómeno haya ocurrido en los cielos. El hecho de que ambos hombres utilicen este tipo de razonamiento demuestra que están suponiendo lo mismo. Ambos supusieron que su audiencia estaba al tanto de los fenómenos celestiales asociados con la vida de Cristo. Nuestra meta es determinar cuales fueron esos fenómenos.

Para aquellos que reverencian la Biblia, probablemente hemos leído lo suficiente para estar tranquilos respecto a la búsqueda de significado en las estrellas. No estamos respaldando algo que la Biblia condena, sino todo lo contrario. Pero existe otra autoridad que puede tranquilizar aún más al cristiano más devoto con respecto a la observación de los cielos de la oscuridad: el mismo Jesús. En el Libro de Lucas, capítulo 21, Jesús nos dice:

25 “Habrá señales en el sol, la luna y en las estrellas...”

Por lo tanto, es bíblicamente legítimo buscar y descifrar señales en las estrellas, siempre y cuando nos guiemos por el termómetro de distinción. El Libro de Deuteronómio advierte en el capítulo 4:

19 De lo contrario, cuando levanten los ojos y vean todo el ejército del cielo — es decir, el sol, la luna y las estrellas-, pueden sentirse tentados a postrarse ante ellos y adorarlos. Esos astros los ha designado el SEÑOR, el Dios de ustedes, como dioses de todas las naciones que están debajo del cielo.

En muchas instancias en el relato Bíblico, la nación Judía ignoró esta advertencia. En vez de observar las estrellas buscando significado, cayeron en lo prohibido bajo la conclusión de que las estrellas ejercían influencia sobre los asuntos humanos. Empezaron a adorar objetos creados en vez de al Creador. En el Segundo libro de Reyes, capítulo 23, encontramos al rey Josías dirigiendo un aivamiento espiritual entre los judíos y un retorno a la alabanza de un sólo Dios. Una de las cosas que Josías tuvo que hacer fue deshacerse de los objetos astrológicos que se habían introducido al propio templo:

4 Luego el rey ordenó al sumo sacerdote Jilquías, a los sacerdotes de segundo rango y a los porteros, que sacaran del templo del SEÑOR todos los objetos consagrados a Baal, a Aserá y a todos los astros del cielo. Hizo que los quemaran en los campos de Cedrón, a las afueras de Jerusalén, y que llevaran las cenizas a Betél.

En conclusión, en lo que se refierre a la Biblia y a las estrellas; tenemos libertad de observarlas y determinar los mensajes que Dios nos ofrece, pero no tenemos libertad de adorarlas.


Nueve criterios para identificar la Estrella de Cristo.   (inicio de página)

Ahora estamos preparados para examinar los criterios necesarios para identificar a un objeto celestial como la Estrella. Siguiendo el relato Bíblico del Evangelio de Mateo, estudiándolo versículo por versículo, podemos compilar una lista de nueve requisitos necesarios para que cualquier fenómeno celestial se pueda considerar como la Estrella de Belén de la Biblia. Si algún criterio no está presente, entonces supondremos que no hemos descubierto la estrella correcta. Todos los versículos citados a continuación aparecen en el Evangelio de Mateo, capítulo 2:

1 Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes,

Para empezar, vemos nuevamente cuán importante es para nuestra investigación determinar la fecha de la muerte de Herodes . Si Herodes murió en el año 4 A.C., entonces Cristo tendría que haber nacido antes de esa fecha. Sin embargo, si Herodes murió en el año 1 A.C., como lo muestra la evidencia más fiable, entonces debemos de concentrar nuestros cálculos entre los años 2 y 3 A.C.

1 llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente.

¿Quiénes eran estos magos? La palabra “mago”, la cual se traduce en ocasiónes “hombres sabios”, es la raiz de la pabra “magia”. Esto no siginifica que dichos hombres eran “prestidigitadores”, palabra que se utiliza hoy en día como significado de “mago”. Algunos de ellos erean hombres eruditos en muchas materias, quienes estudiaban el mundo físico y tenían conocimientos respecto a muchos campos, incluyendo la astronomía. Era muy común que aquellos llamados magos tuvieran puestos de astónomos en las cortes de los reyes de aquellos días. Los reyes consultaban con estos magos para recibir dirección respecto a los asuntos de estado importantes del día. Esta práctica era común támbien en tiempos más antiguos. Por ejemplo, durante el cautiverio de los Judíos en Babilonia, aproximadamente 500 años antes, el rey Nebucodonosor mantenía una cuadra de magos en su corte. Nebucodonosor nombró al profeta Judío Daniel como jefe de los magos durante su reinado después de que Daniel logró interpretar un sueño del rey mientras que los otros magos fueron incapaces (16).

Aparentemente, los magos de aquellos tiempos provenían de varias escuelas las cuales variaban en prestigio. Hoy, gracias a las escrituras de un tal Philo sabemos un poco de cierta prestigiosa escuela para magos. Philo era un filósofo Judío contemporáneo de Jesús quien radicaba en la extensa comunidad Judía de Alejandría en Egipto. Philo redactó documentos admirando cierta escuela oriental para magos y su alto nivel de educación y conocimientos del mundo natural (17). Es posible que dicha escuela descendiera de los tiempos de los magos de Babilonia en los tiempos de Daniel. El Apóstol Mateo reporta en su Evangelio que los Magos provenían del Oriente, y Babilonia se encuentra al Oriente de Judea. Dicha ciudad fue en un tiempo parte del imperio Persa, lo que coincide con Philo. Por lo tanto, es posble que los Magos provinieran de esta prestigiosa escuela del Oriente. Esto explicaría porque Herodes les permitió una audiencia, y también explicaría el porqué de su impetuosa reacción al enterarse del mensaje que traían estos extraños.

2 — Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? — preguntaron -.

La pregunta que hacen los magos nos hace considerar tres factores más que debemos incluir en nuestra compilación de criterios para identificar la estrella. Sea cual fuera el fenómeno que estaba ocurriendo en los cielos el mensaje indicaba 1) nacimiento, 2) reinado y 3) algo relacionado con los judíos. Esto también nos ofrece una pista para identificar a los magos: les interesaban las costumbres y los datos históricos de los judíos.

2 (continuación) Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo.

Cuando los magos anuncian “vimos levantarse su estrella”, el significado de esta frase no infiere que “Vimos su estrella mientras estábamos en el Oriente.” El texto Griego menciona que la estrella era “en anatole,” sugiriendo que observaron la aparición de su estrella en los cielos del oriente. Esto concuerda con el comportamiento de todas las estrellas excepto las polares dada la rotación terrestre. Las estrellas aparecen en el oriente, sin embargo, no todos los astros se comportan de este modo. Este relato nos proporciona otro requisito necesario para identificar la estrella. 4) El astro tiene que aparecer en el oriente, al igual que la mayoría de las estrellas.

El motivo de los magos de ir a Jerusalén nos sugiere mucho más acerca de ellos. Deseaban adorar a un rey judío. Esta conclusión no se puede probar en el texto, pero es posible que algunos de los magos fuesen de descendencia judía, quizás un remanente de aquellos exiliados en los tiempos de Daniel. Esta hipótesis explicaría por qué un filósofo judío, Philo, les tuviera tanta admiración, fue porqué estaban vigilando los fenómenos celestiales conectados con las profecías judías, su deseo en adorar a un rey judío, y porqué Herodes y el jefe de los sacerdotes judíos les dieran tanta importancia. De no haber sido judíos, entonces tuvieron que haber contado con un inmenso prestigio puesto que los judíos de aquellos tiempos eran sumamente prejuiciosos contra los paganos y sus creencias (18).

3 Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él.

Es necesario que usted conozca más detalles para que pueda comprender lo preocupados que Herodes y Jerusalén se pusieron al enterarse del mensaje que los magos traían. Los historiadores nos dicen que el respeto por las estrellas y a las predicciones que los astrólogos derivaban de las mismas era sumamente popular (19). Tanto los historiadores antiguos como la Biblia dejan muy claro que los judíos de estos tiempos anticipaban el surgimiento al poder de un dirigente judío en base a las profecías judías (20). Y se tomaba como hecho que las estrellas anunciarían dicha llegada.

Por ejemplo, unos 60 años antes, en el año 63 AC., ciertos magos hicieron una presentación ante el senado romano. Durante esta audiencia, describieron los presagios celestiales que indicaban el nacimiento del nuevo dirigente. Evidentemente lamentando escuchar esta noticia, el senado respondió con la orden de asesinar a los niños varones nacidos dentro de las fechas determinadas (21). ¿Le suena familiar? Resulta que cuando Herodes ordenó el asesinato de los niños en Belén, quizás estaba siguiendo el mismo tipo de precedente romano. Dicho precedente quizás sea una de las razones por las cuales los habitantes de Jerusalén se perturbaron al escuchar las noticias que traían los magos. Quizás se dieron cuenta de que ésto resultaría en una matanza por parte de los romanos.

4 Así que convocó de entre el pueblo a todos los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Cristo. 5 ­ En Belén de Judea ­ le respondieron-, porque esto es lo que ha escrito el profeta: 6 “Pero tú, Belén, en la tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre los principales de Judá; porque de ti saldrá un príncipe que será el pastor de mi pueblo Israel.”

Herodes interpretó el mensaje de los magos como un hecho, y consultó a los expertos judíos con respecto a la localización del nacimiento. El versículo fatídico, que se encuentra en el Libro de Miquéas y que los expertos judíos le citan a Herodes, resultó inmediatamente en la pena de muerte de una multitud de niños varones en Belén.

7 Luego Herodes llamó en secreto a los sabios y se enteró por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella.

Otro requisito necesario para reconocer la Estrella: 5) aparece en un momento exacto; 6) Herodes no supo cuándo apareció. Él tuvo que preguntar.

8 Los envió a Belén y les dijo: - Vayan e infórmense bien de ese niño y, tan pronto como lo encuentren, avísenme para que yo también vaya y lo adore. 9 Después de oír al rey, siguieron su camino, sucedió que la estrella que habían visto levantarse iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.

Concluimos finalmente con los tres últimos factores necesarios para identificar a la estrella: 7) permaneció visible durante un largo lapso de tiempo. Los magos la vieron, quizás desde Babilonia, viajaron a Judea y continuaron observándola. 8) La trayectoria de la Estrella siempre parece dirigir a los magos durante toda su jornada. Es imperativo que el lector comprenda la importancia de este detalle. Quizás usted no se dé cuenta de que esto no significa que era necesario que la Estrella dirigiera a los magos a Belén. La ciudad de Belén queda a sólo cinco millas al sur de Jerusalén por la vía principal. No era posible perderse. No, la Estrella parece “moverse” delante de ellos mientras ellos viajan rumbo al sur no tanto como guía sino como una confirmación más de los fenómenos que han observado hasta este punto. Finalmente, 9) ¡La Estrella se detuvo! ¿Puede una estrella detenerse? Si, si puede, como veremos más adelante.


¿Qué era la Estrella?   (inicio de página)

Con toda esta información, podemos determinar ahora los criterios necesarios para identificar a la Estrella:

  1. Representaba un nacimiento.
  2. Representaba realeza.
  3. Tenía conexión con la nación judía.
  4. Emergía en los cielos del oriente como otras estrellas.
  5. Apareció durante un momento preciso.
  6. Herodes no sabía cuando había aparecido.
  7. Perduró durante un largo lapso de tiempo.
  8. Estuvo colocada en los cielos delante de los magos durante toda su jornada hacia el sur, de Belén a Jerusalén.
  9. Se detuvo finalmente sobre la ciudad de Belén.

Habiendo identificado estos factores, nos encontramos en la posición de descartar la mayor parte de los fenómenos astronómicos. Recuerde que si falta alguno de estos factores bíblicos, entonces el fenómeno que observamos es definitivamente interesante, pero no es la Estrella Bíblica (22).

¿Un meteorito? Un meteorito es un pequeño fragmento de materia o hasta un grano de polvo espacial que entra en la atmósfera terrestre a altas velocidades emitiendo un gran brillo sobre sus capas exteriores mientras se desintegra. MeteorA pesar de ser un objeto físicamente pequeño, las “estrellas fugáses” son muy hermosas cuando se obervan desde la tierra y pueden ser un modo dramático de proclamar un mensaje en los cielos. Pero este fenómeno no cumple con los otros nueve criterios propuestos. Más obvio es el hecho de que las estrellas fugases no aparecen en el oriente como otras estrellas, sino que simplemente “cruzan” los cielos. Puesto que aparecen de momento, solamente una vez y sólo por unos instantes mientras se desintegran al entrar la atmósfera terrestre, no es obvio suponer que los magos pudieran haberlas asociado con reinados, nacimientos, la nación judía, el lugar de nacimiento del Mesias y todo lo demás. Finalmente, los meteoritos no duran el tiempo suficiente para satisfacer los criterios Bíblicos. Se puede concluir que la Estrella que estamos buscando no era un meteorito.

Comet¿Quizás un cometa? Un cometa es un objeto que cuenta con una órbita de gran tamaño alrededor del sol, una órbita que dura muchos años. Es posible que haya escuchado hablar del cometa Halley. Como muchos otros cometas, Halley es un bloque de hielo de varias millas de ancho. Su órbita rodea el sol cada 75.5 años, y como todos los otros cometas, se puede seguir su trayectoria mediante el uso de los cálculos de Kepler. Los cometas se levantan en los cielos del oriente y duran por lapso de tiempo. Sin embargo, existen varios problemas con la hipótesis del cometa.

El primer problema con el cometa es sociológico. En esos tiempos históricos (y casi hasta el período de las Edades Medias), los cometas se consideraban presagios de calamidades y destrucción, completamente opuesto de buenas noticias. Esta mentalidad resultó a causa del comportamiento de los cometas. En tiempos antiguos se percibían como objetos que desobedecían el alto orden de movimiento de los cielos. El Todopoderoso pudo haber escogido un objeto percibido como negativo para anunciar el nacimiento de Cristo. Aparentemente, Él puede hacer lo que Él quiera. Pero si el propósito de la Estrella es comunicar algo jubiloso al hombre, el cometa resulta ser una alternativa improbable.

Un problema mucho más difícil es que no aparece ningún cometa entre los años 3 y 2 AC. Varias civilizaciones mantuvieron registros de estos fenómenos, con notoriedad la civilización de la antigua China. Estos registros se han mantenido hasta hoy en día, y no aparece registro alguno de cometas aparecidos en esos años.

Finalmente, los cometas son objetos obvios. Cualquier persona pudo haber observado un cometa. Herodes no hubiera tenido que preguntarle a los magos cuando había aparecido tal fenómeno. La Estrella Bíblica no pudo haber sido un cometa.

¿Acaso una nova? Una nova es una estrella en explosión . Una nova aparece de momento, dura cierto lapso de tiempo, se levanta en el oriente, y se muestra de forma espectacular. Sin embargo, no existe registro de la aparición de este fenómeno durante este período de tiempo.

NovaAsí también, como los cometas, una nova es un objeto muy obvio. Muchos de nosotros hemos estado en lugares, tales como cimas de montañas o en el desierto, alejados de las modernas luces artificiales (a las cuales los astrónomos llaman “polución de luz”) y nos maravillamos de lo claro que se pueden observar los cielos en estos lugares. A menos que ocurrieran interferencias climáticas, la ciudad de Jerusalén contaba con ese tipo de condiciones y la gente común estaba más al tanto de lo que ocurría en los cielos nocturnos que nosotros. Si hubiera aparecido una nova de momento, casi todos se hubieran dado cuenta. Herodes no hubiera tenido que estar preguntándole a los magos cuándo había aparecido. Si el fenómeno de la Estrella fue un evento astronómico real, no fue posiblemente que fuera una nova.

¿En ese caso, que nos queda? ¿Entonces, qué queda después de haber examinado todos estos fenómenos astronómicos? El criterio Bíblico número 6. - El hecho de que Herodes tuviera que preguntar cuándo fue que apareció la Estrella es una pista muy poderosa. Cualquier persona puede observar los cielos y ver los planetas y las estrellas. Después de todo, los cielos están repletos de estos astros. Pero, aparentemente, uno podía ver la Estrella y no darse cuenta de lo que estaba realmente observando. Herodes no sabía. El evento tuvo que ser descrito por los magos. Sin embargo, una vez que se explicaron los eventos, la ciudad de Jerusalén se convirtió en un murmullo y Herodes reaccionó con un acto criminal. Se puede concluir con la siguiente hipótesis: el fenómeno de la Estrella tuvo que haber sido algo que parecía normal en los cielos nocturnos pero que sorprendía cuando se explicaba.

¿Ocurrió algo interesante en los ordinarios cielos nocturnos del medio oriente entre los años 3 y 2 A.C.?

¡Sí, indiscutiblemente!


A continuación...La Danza Estelar

 
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