ALGO “NORMAL” EN EL CIELO NOCTURNO que cuando
se explica es sorprendente. Esta es la base de la hipótesis, descrita
en el capítulo anterior, para detectar a la Estrella. El proceso
de eliminación ha descartado meteoritos, cometas, y novas como posibles
candidatos. Esto deja por último a los planetas.
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La Coronación (inicio de página)

JÚPITER. El nombre del dios más importante en la mitología romana.
También es el nombre del planeta más grande del sistema solar. Júpiter
ha sido conocido durante siglos como el planeta rey. El más grande
de los nueve, es un “gigante gaseoso”, de aproximadamente once veces
el tamaño de la tierra y cuenta con más de 300 veces el peso de
la misma. Su órbita alrededor del sol demora 12 años comparada con
aquella del planeta tierra. Los astrónomos de la antigüedad consideraban
a los planetas estrellas errantes. ¿Será posible que Júpiter haya
tenido algo que ver con el anuncio del nacimiento de un rey y que
cosecuentemente los humanos le hubieran otorgado cualidades reales
a este gigante errante durante siglos? Este será el punto de partida
para investigar nuestra teoría.
Por supuesto, tener nombre y reputación reales no es suficiente.
Para que pueda ser la estrella descrita en el Evangelio de Mateo,
el planeta Júpiter, observado desde la tierra, hubiera tenido que
manifestar cierto comportamiento. En específico, desde la perspectiva
de un mago haciendo sus observaciones desde el Medio Oriente durante
los años 3 a 2 A.C., los movimientos del planeta Júpiter hubieran
tenido que satisfacer los nueve criterios necesarios para satisfacer
las características de la Estrella. En Septiembre del año 3 A.C.,
durante el tiempo del año Nuevo Judío, Rosh ha-Shanah, el planeta
Júpiter, empezó a comportarse curiosamente.
Un mago que hubiera estado observando a Júpiter durante
el mes de Septiembre hubiera notado dos objetos acercándose
tanto que parecían tocarse. Este fenómeno de aparente
aproximación se llama conjunción. Nuestro observador
en el Medio Oriente vio al planeta Júpiter llegar a una conjunción
con la estrella Régulus. La estrella Régulus toma
su nombre de la raíz que cede la palabra “real”
o “regio”. Los antiguos babilonios llamaban “Sharu”
a la estrella Régulus, que significa “rey”. Los
romanos la llamaban Rex, que también significa “rey”.
Así es que, para empezar, tenemos al inicio del año
judío, al Planeta Rey uniéndose a la Estrella Real.
Esta conjunción pudo haber indicado forzosamente la idea
de Monarquía a un mago de Babilonia (satisfaciendo así
uno de los requisitos de la estrella), sin embargo, ¿Hubiera
sido suficiente para sobresaltarlo?
Probablemente no. El planeta Júpiter se desliza lentamente
cerca de la estrella Regulus aproximadamente cada 12 años. Supongamos
que nuestro mago ha disfrutado de una carrera de 30 años, digamos
desde la edad de 20 a 50 años. No sabemos la edad de nuestros magos
pero si un hombre ya está disfrutando de la segunda parte de su
carrera, es possible que haya observado este cruce unas dos ó tres
veces antes. La órbita de Júpiter aparenta tambalearse en relación
con la estrella Regulus, así es que no todas las conjunciones son
tan cercanas como la que se observó durante el año 3 A.C. Quizás
nuestro mago registró el evento con cierto interés, sin embargo
es difícil imaginar que causara gran entusiasmo. Pero, por supuesto,
hay más…
Los planetas se mueven sobre un telón de estrellas fijas. Cuando
se observan desde la tierra, aparentan estar “activos”. Por ejemplo,
si observara al planeta Júpiter cada noche durante varias semanas,
notaría que se mueve hacia el este a través del campo de estrellas.
Cada noche el planeta Júpiter aparece en el este (satisfaciendo
el Segundo requisito). Cada noche, aparece un poco más al este sobre
el campo de estrellas. Todos los planetas siguen esta trayectoria.
Sin embargo las estrellas errantes muestran otro movimiento “extraño.”
Periodicamente, aparentan moverse en reverso en relación
con las otras estrellas. Este fenómeno parece extraño, sin embargo
la razón es muy sencilla: nuestras observaciones de los planetas
se hacen desde una plataforma que está en movimiento – La
Tierra - la cual se lanza alrededor del sol sobre su propia órbita.
Cuando usted pasa un automóvil en la autopista parece que el otro
auto se mueve en dirección contraria. Por razones semejantes, cuando
el planeta Tierra sigue su órbita y “pasa” a otro planeta, ese otro
planeta parece que se mueve en direccion contraria sobre el campo
de estrellas. Los astrónomos llaman a este fenómeno movimiento de
retrogradación.
Entre los años 2 y 3 AC., el movimiento errante de retrogradación
de Júpiter, habría llamado totalmente la atención
de nuestro mago. Una vez que el planeta Júpiter y la estrella
Régulus tuvieron su encuentro real, Júpiter continuó
su travesía sobre el campo de estrellas. Sin embargo,
también entró en movimiento de retrogradación. Pareció cambiar
de opinon y “regresar” hacia la estrella Regulus para una segunda
conjunción. Una vez que este segundo paso terminó, Júpiter volvió
a retroceder sobre su curso para completar un tercer encuentro
con Regulus, una conjunción triple. Este acontencimiento
es mucho más raro. Durante un periodo de varios meses, nuestro mago
observó al Planeta de Reyes danzar en forma de aureola sobre
la Estrella de Reyes. En otras palabras… una coronación.
El Nacimiento de un Rey (inicio de página)

El interesante comportamiento del planeta Júpiter ofrece una
explicación sensata al aspecto real de la estrella. Sin embargo,
tenemos que satisfacer nueve criterios para la Estrella de Belén.
Todavía nos faltan algunos... ¿Cómo se conecta
el fenómeno del planeta Júpiter con la nación
Judía? ¿Es suficiente prueba la asociación
de este fenómeno con el Año Nuevo Judío? ¿Dónde
se indica el nacimiento? Algunos sugieren que el fenómeno
de la triple conjunción en sí podría sugerir
a un mago la presencia de un Nuevo rey. Quizás... pero hay
más criterios para la Estrella de Belén. La nación
judía consiste de doce tribus antiguas. Las profecías
judías declaran que una tribu en particular brindará
al Mesías: la tribu de Judá. El símbolo de
la tribu de Judá es el león. Usted puede verificar
estas conexiones en una antigua profecía de la llegada del
Mesías que se encuentra en el primer libro de la Biblia,
el Libro de Génesis, capítulo 49:
9 Mi hijo Judá es como un cachorro de león que se ha nutrido
de la presa. Se tiende al acecho como león, como Leona que nadie
se atreve a molestar. El cetro no se apartará de Judá, ni de entre
sus pies el bastón de mando, hasta que llegue el verdadero rey,
quien merece la obediencia de los pueblos.
Esta conexión del Mesías con la tribu de Judá y con el símbolo
del león es una pista productiva. Clarifica la conexión entre el
comportamiento del planeta Júpiter y la nación Judía, ya que la
coronación estelar — la triple conjunción — ocurrió dentro de la
constelación llamada Leo, El León. Los astrónomos antiguos, en específico
aquellos interesados en tradiciones Judías, pudieron haber concluido
muy fácilmente que estaban observando el mensaje de la llegada un
rey Judío.
Pero aún hay mas…
El último libro del Nuevo Testamento es, en parte, un enígma
profético. Sin embargo, una porción del Libro del Apocalipsis
proporciona una dirección clara y convincente en nuestra investigación
astronómica. El Apóstol Juan escribió el libro durante sus últimos
años de vida en exilio en la isla de Patmos. Quizás la austeridad
de su existencia o la falta de compañía le daban tiempo para considerar
los cielos nocturnos. Cualquiera que fuese la razón, el libro del
Apocalipsis está repleto de imágenes astrales. En el capítulo
12, Juan describe un drama de vida y muerte el cual se desenlaza
ante sus ojos en los cielos nocturnos: el nacimiento de un rey.
1 Apareció en el cielo una señal maravillosa: una mujer revestida
del sol, con la luna debajo de sus pies y con una corona de doce
estrellas en la cabeza. Estaba encinta y gritaba por los Dolores
y angustias del parto. Y apareció en el cielo otra señal: un enorme
dragón de color rojo encendido que tenía siete cabezas y diez
cuernos, y una diadema en cada cabeza. Con la cola arrastró a
la tercera tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó
sobre la tierra. Cuando la mujer estaba a punto de dar a luz,
el dragón se plantó delante de ella para devorar a su hijo tan
pronto como naciera. Ella dio a luz un hijo varón que governará
a todas las naciones con puño de hierro…
Una mujer dando a luz, un dragón empeñado al infanticidio y un
soberano sobre todas las naciones. Ya hemos conocido a este soberano
anteriormente en el Libro de Génesis. Este sería
el Mesías, en su papel como el Rey de Reyes. Si esta interpretación
es la correcta, entonces de acuerdo al relato descrito en el evangelio,
la mujer es María, la madre de Jesús. El dragón que acecha para
matar al infante al nacer es Herodes, quien llevó a cabo el mandato.
Juan relata que la mujer que vió estaba revestida del sol. Ella
tenía a la luna bajo sus pies. ¿Qué puede estar describiendo Juan?
Cuando continuamos con nuestro estudio de los cielos durante el
mes de Septiembre del año 3 A.C., el misterio de la visión de Juan
se desenlaza: Juan está describiendo más detalles del fenómeno que
ocurrió durante la triple conjunción que había comenzado en el Año
Nuevo Judío.
Mientras el planeta Júpiter iniciaba la coronación con la estrella
Regulus, apareció otro símbolo asombroso en el cielo nocturno. La
constelación que aparece en el oriente después de Leo es Virgo,
La Virgen. Cuando el planeta Júpiter y la estrella Regulus se unieron
primeramente, la constelación Virgo apareció vestida del sol. Y,
como Juan lo describe, la luna estaba a sus pies. Era una luna nueva,
simbólicamente nacida a los pies de la Virgen.
Tal concentración de simbolismo en los cielos nocturnos
en estos momentos es extraordinaria. Naturalmente, estos acontecimientos
pudieron llevar a los magos a la conclusión de que un rey Judío
había nacido. Pero aún así, ésto no es todo
el relato. Estos símbolos pudieron haber indicado un nacimiento,
sin embargo, si indican el momento de la concepción, el inicio
de una vida humana, ¿habría algún fenómeno
interesante en los cielos nocturnos nueve meses más tarde?
Ciertamente, durante el mes de Junio del año 2 A.C., el planeta
Júpiter continuó con su espectáculo…
Con dirección al Poniente (inicio de página)

Durante el siguiente mes de Junio, el planeta Júpiter había
terminado la coronación de la estrella Regulus. El planeta de Reyes
atravesó el campo de estrellas hacia otro encuentro espectacular,
esta vez con el planeta Venus, el planeta Materno. La conjunción
de estos dos planetas fué tan próxima y resplandeciente, que hoy
en día se presenta en cientos de planetarios alrededor del mundo.
Sin embargo es possible que los astrónomos responsables de preparar
estas presentaciones no estén al tanto de las profesías descritas
en la Biblia y, consecuentemente, no conozcan al Mesias. La razón
principal por la que presentan este antiguo fenómeno es que produce
un espectáculo atractivo para las audiencias de hoy día. El planeta
Júpiter parece unirse al planeta Venus. Los astrónomos
antiguos no podían distinguir estos dos planetas a simple vista.
Si nuestros magos hubieran contado con un telescopio, entonces habrían
observado a los dos planetas casi encima uno del otro, semejante
al número 8. Cada planeta contribuyó su brillo completo para producir
lo que se considera la estrella más brillante que el hombre haya
observado en los cielos. El planeta Júpiter concluyó esta fase de
la danza estelar durante su puesta en los cielos en el poniente.
Esa noche, nuestros magos en Babilonia observaron el espectáculo
de sus vidas orientados hacia Judea.
Nadie en su vida había observado tal conjunción. Si los magos iniciaron
sus planes de viaje durante el mes de septiembre, cuando observaron
este fenómeno, nueve meses más tarde alguien quizás exclamó ¿Qué
estamos esperando? ¡Montemos de inmediato! Una vez concluida su
jornada, la cual habría durado varias semanas o meses, estos expertos
llegaron a Jerusalén. ¡Cuando divulgaron su relato todo Jerusalén
se inquietó! Herodes quería saber dos cosas: el momento en que apareció
la estrella y la localización del infante. Los magos probablemente
describieron el cronología de los eventos que habían comenzado
en septiembre del año 3 A.C. y continuaron hasta el mes de junio
del año 2 A.C. Herodes los mandó a Belén en busca del niño con órdenes
de regresar e indicarle su localización.
Para que cumpla con los requisitos necesarios, el planeta Júpiter
tendría que haber estado siempre al frente de los magos durante
su jornada hacia Belén al sur de Jerusalén. Efectivamente, en diciembre
del año 2 A.C. cuando los magos hubieran dirigido su mirada hacia
el sur en las horas de la madrugada, ahí colgaba el planeta de los
reyes sobre la ciudad del nacimiento del Mesias.
Todos excepto por uno de los nueve criterios necesarios
para identificar a la Estrella se han satisfecho convincentemente:
- La primera conjunción significó un nacimiento mediante la conexión
del día cuando la constelación virgo “dió a luz” a la luna llena.
Algunos pueden alegar que la rara triple conjunción en sí podría
ser evidencia de la presencia de un nuevo rey.
- La coronación que el planeta de reyes realizó sobre la estrella
de reyes significa monarquía.
- La triple conjunción comenzó durante la celebración del Año
Nuevo Judío y se llevó a cabo dentro de la constelación del León,
mostrando una conección con la tribu judía de Judá (y consecuentemente
con las profesías del Mesias Judío).
- El planeta Júpiter se levanta en los cielos del oriente.
- Se puede determinar con exactitud el momento en que ocurrieron
las apariciones de las conjunciones.
- Herodes no estaba al tanto de estos fenómenos; fueron eventos
astronómicos que solamente tenían significado cuando un experto
los explicaban.
- Los eventos ocurrieron durante un lapso de tiempo suficiente
para que los magos los pudieran observar tanto desde el Oriente
como desde Jerusalén una vez que llegaron a esta ciudad.
- El planeta Júpiter dirigió el rumbo de los magos durante
su jornada hacia el sur de Jerusalén a Belén.
Sin embargo, el último requisito exige que el planeta Júpiter se
detenga sobre Belén. ¿Cómo puede un planeta realizar esto?
¿Se detuvo en realidad el planeta Júpiter?
Para Detener a una Estrella (inicio de página)

El problema con detener a un planeta no es lo que el lector
supone. El problema no es que los planetas no puedan detenerse sino
lo contrario. El problema es que todos los planetas están siempre
detenidos a simple vista del observador. Los cielos se mueven sobre
la tierra a una velocidad que resulta ser la mitad de la velocidad
que recorre la manecilla de la hora en un reloj común y corriente.
En otras palabras, su movimiento es imperceptible a simple vista.
Entonces, si todas las estrellas aparentan estar detenidas todo
el tiempo, ¿Qué pudo haber querido decir el Apóstol Mateo?
Quizás el lector ya anticipó la clave para descifrar
este último misterio: el movimiento de retrogradación.
Un astrónomo que sigue las trayectorias de los astros a través
del campo estelar, los observa basándose en una escala de
días, semanas y meses en vez de observarlos en una escala
de minutos. Cuando se sigue esta escala de tiempo, se puede notar
que el planeta Júpiter se detuvo. El 25 de diciembre del
año 2 AC., durante el inicio de retrogradación, el
planeta Júpiter alcanzó un alto completo durante su
travesía sobre el campo estelar. Los magos que estuvieran
observando este fenómeno desde Jerusalén habrían
visto que el planeta Júpiter sí se detuvo sobre el
pequeño pueblo de Belén.
A continuación...
El Día de la Cruz